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La identidad digital: privacidad y ciberseguridad



¿Qué es la identidad digital o identidad 2.0?

La identidad digital es la presencia de un individuo en ciberespacio. La suma de todos los elementos que permiten individualizar a la persona y un modo de identificación de transacciones similar al del mundo real. Está compuesta por todo lo que hacemos y manifestamos en Internet y por cómo nos perciben los demás.

La identidad digital, no debe confundirse con la marca personal, siendo la segunda la que el individuo construye en la red forma proactiva. La marca personal es la imagen que una persona desea ofrecer al resto de usuarios creando contenido, vínculos en redes sociales, interacciones y otras acciones, de forma consciente. En ocasiones estas pueden coincidir, pero en otras el individuo tiene una identidad digital y potencia una marca personal que solo refleja un aspecto de su vida. Por ejemplo, una futbolista construye su marca personal en función de los partidos que gana, el equipo en el que juega y otros aspectos deportivos, en ocasiones no gestiona ni la propia jugadora, sino su equipo de comunicación.  Su identidad digital va más allá, está formada por sus datos reales de DNI, su declaración de la renta, las relaciones que mantiene en la red de forma privada, empresas con las que tiene relación, sus datos bancarios (si usa la banca online), en definitiva, todos sus movimientos en el ciberespacio.

 

 

Identidad física vs identidad digital

¿Es diferente la identidad digital y la identidad real? Para responder a estas pregunta las reflexiones filosóficas empiezan definiendo lo que es la identidad y acaba proponiendo varias posturas al respecto. Por el momento, no hay consenso.

La norma general defiende que se pueden crear diferentes identidades de un mismo individuo en Internet y no tiene por qué coincidir la identidad física con la digital. Otra corriente, personifica la identidad con en una dirección IP, pero no le atribuye ni los derechos ni las obligaciones de la identidad real que hay detrás de esa identidad digital.

Otra corriente para tener en cuenta es que la que defiende que la identidad digital puede desvincularse de la física pero que dependiendo del contexto puede tener más validez o menos. No es lo mismo la identidad de un individuo en Twitter, Strava o Instagram que en la una web de la Administración Pública o en una entidad financiera.

 

¿Cómo se consiguen los datos que forman la identidad digital?

La identidad digital está formada por los datos que das a los proveedores de Internet, de tus localizaciones, de la huella que dejas en la red, los datos provienen de diferentes fuentes, desde la información de registro de la banca digital hasta las cookies que recogen tus preferencias y hábitos de navegación.

Para almacenar la mayoría de los datos se utilizan las cookies. Cada cookie es un pequeño archivo de información sobre el usuario de una web y sus preferencias que se programan en el sitio web con el cometido de recoger, enviar y almacenar información de éste. También hay otras herramientas como las webs balizas o las ETags (etiqueta de entidad).

La identidad digital puede ir más allá, a la huella que el individuo deja en el ciberespacio y puede sumarse los datos de cámaras públicas y privadas combinadas con la localización en el móvil. La identidad digital no solo es quién es el usuario, sino también es lo que hace. En la red se almacena y analizan nuestras conductas, nuestros hábitos y nuestras preferencias. Toda esa cantidad ingente de datos, que se almacena, se analiza y se estructura el llamado Big Data.

 

Los retos de la identidad digital: privacidad y ciberseguridad

La identidad digital, supone muchas ventajas en transacciones, en compras online y en simplificación de procesos. Empresas y Administraciones Públicas están apostando por su uso para ahorra tramites y recursos. Un buen ejemplo de ello es la Declaración de la Renta que se hace en su mayoría de forma telemática.

Para el usuario, la identidad digital es una herramienta que supone ahorro en la gestión, disminución de los desplazamientos y simplificación de los procesos, también contribuye a la visibilidad, el posicionamiento y la reputación de empresas y entidades. Pero para un buen uso la sociedad se enfrenta a dos retos: la privacidad y la ciberseguridad.  

En ocasiones el usuario pierde el control sobre su información personal, esto supone varios problemas, por un lado, la privacidad de los datos, cuanto más nos sumergimos en el mundo digital, mayor cantidad de datos están dispersos por la red. Por el otro, está la ciberseguridad, amenazados de robos de identidad, suplantaciones o robo de contraseñas.

 

¿Cómo proteger nuestra identidad digital?

Se presume que el Big Data es el petróleo del S.XXI, el ciudadano no puede estar desprotegido por ello se intenta legislar para proteger sus derechos. La protección de datos de carácter personal es un Derecho Fundamental de todos los ciudadanos de la Unión Europea. 

Aunque haya legislación al respecto y tanto empresas como Administraciones Publicas deban proteger la identidad de los usuarios, cada individuo debería seguir estas medidas básicas de seguridad y protección de datos para evitar que violen su intimida e incluso que puedan llegar a suplantar su identidad:

  • Limitar la información que subimos y compartimos en redes sociales. Intentad hacerlo con sentido común y teniendo en cuenta el público que puede tener acceso a las cosas que compartimos.
  • Las redes públicas o redes wi-fi desprotegidas son un foco de peligro, puesto que pueden acceder a los datos del dispositivo con el que nos conectemos. Se recomienda no usarlas y en el caso de hacerlo, ser precavido a la hora de introducir contraseñas o datos bancarios.
  • Es importante utilizar contraseñas seguras y cambiarlas periódicamente. No dejar abierta ninguna cuenta abierta en ordenadores del trabajo o de otras personas abierta. 
  • Monitorizar nuestro nombre, nuestra actividad y nuestros datos personales en la web. Hacer búsquedas y pedir a las aplicaciones que usamos que nos manden la información que tienen de nosotros. Si los consideramos necesario, ejercer nuestro derecho al olvido.
  • Es interesante desactivar la geolocalización del móvil, aunque en algunos casos es útil incluso ha llegado a salvar vidas en rescates y emergencias.

La identidad digital esta compuesta por lo que somos y hacemos en el mundo digital. Su regulación y uso está en constante evolución. Como usuarios de la web, nos beneficiaremos de sus servicios, pero tenemos que ser conscientes de sus peligros y tener cautela de donde y qué datos introducimos en cada servicio.





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